Mi Bienvenida a los que leáis este blog donde me avivo.
... ya que siempre es así:
si en el camino te gozó el incendio,
todo habrás de quemar menos la hoguera.





viernes 20 de noviembre de 2009

NIÑA SORPRENDIDA MIRANDO SU CASTILLO



Amigo Javier:
Tal vez porque en la foto veo a alguien que me resulta muy, muy próximo y de una edad similar, me he puesto con ello y me ha salido esta decima, a las 12 de la noche pasadas. Espero os guste y os inspire. A mi nieta, si se la cuento como un cuento, seguro que le encanta.
Un abrazo
Valeriano Franco
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NIÑA SORPRENDIDA MIRANDO SU CASTILLO

¿Qué hay arriba, en la pared?
Sus ojos tan abstraídos
están de allí suspendidos
como si tuvieran sed.
Quien está es Vuestra Merced,
y os mira por vez primera.
No la de dejéis allí fuera,
pues si va al castillo y pasa,
os dejará en vuestra casa
de nuevo la primavera.
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Valeriano Franco

martes 10 de noviembre de 2009

LA COÑA DEL JUBILADO (bien pagado)



(sin ánimo de aludir ni molestar)
Dejar que los demás trabajen duro
mientras tú puedes irte de jarana.
No volver a tomar más valeriana
y olvidarte de estrés en el futuro.

Dormir a pierna suelta y, sin apuro,
hacer aquello que te venga en gana.
Hasta ser un poquito tarambana,
si es cierto lo que afirman tan seguro.

Así las cosas, añorar la empresa
y coger depresiones de caballo,
es no tener ni pizca de talento.

Recibir cada treinta tu remesa,
y no estar hasta allí de dar el callo,
eso es vivir y lo demás es cuento.
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©Valeriano Franco

lunes 26 de octubre de 2009

CARTA PARA LEER POR EL CAMINO


A Emilio Porta
Llegará el huracán del ojo ciego,
torbellino incendiario de preguntas
e intemperie apagada de respuestas.

La altiva fortaleza de los triunfos
será carne de viento sin refugio,
los planes derrochados cada día
en cubierta tendrán lecho de mástil.

Galáctico viajero de lo andado,
penitente antifaz de lo vivido,
dolor en cruz paciente de inocencia,
cementerio de lápidas sin nombre,
sombra de fe y carámbano desierto.

Ojeador de la urgencia de mil soles
en mañanas de nieves incendiadas,
presencia de martillos a destajo
para el brote callado del otoño
que fuerza la presencia del misterio.

Bebedor en los robles del amigo
donde la soledad se hace una estrella
de sangre dolorida entre las olas
y lago de esperanza hacia los labios.

Niño de brazos y músculos de puerto,
gozarás del camino fatigado.
La fuerza al fin estrenará el milagro
cuando las águilas arrullen gritos
con el amor abierto entre las alas.

¿Importa el cementerio de las trampas?
Barajaste la meta y la fatiga,
las cartas del otoño que están muertas,
ya cotizan al alza tu existencia.
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©Valeriano Franco

jueves 8 de octubre de 2009

TARIMA PARA UN AUSENTE


Qué suerte, amigo, tienes tú
que oteas horizontes desde arriba.
No puedo yo decir lo mismo.
Allí, tu voz es llama
que sabe cómo arder
vírgenes brotes
en esa inmensa fragua diminuta
de calientes perfumes expectantes.
Afortunado tú que puedes
enderezar los laberintos
que habitarán la luz
cuando lleguen al sol de la avaricia.

Yo, en cambio, ando a rebusco
por negras parameras.
Persigo el grano ausente
entre terrones carcomidos,
donde el muro es ya altivo refugio de la noche
y el paso luminoso, hasta hace poco,
hoy es camino derribado
que ya no sabe de esperanza.
Afortunado tú
y los que como tú,
aún pueden caminar
por el redondo aroma que amanece.

© Valeriano Franco

martes 6 de octubre de 2009

SOLTAR AMARRAS


Mi testamento, amigos, es muy simple:
Vivir hasta que el cuerpo aguante.
Después polvo sembrado por el huerto;
que sea en primavera
cuando la sangre grita y se hace llama:
Me gustaría estar caliente
como cuando salí a comer el mundo
hace mil años
y a la puerta del sol por la mañana
los besos hacían cola cada noche.

Si es hora de jugar con el futuro
y apostar sin más baza que el silencio,
no debe costar tanto
dejar la máscara en la orilla,
tomar la vieja nave
y atravesar el lago sin retorno.

Porque cuando la vida la has pasado
subido a la pregunta ansiosamente
sin alcanzar el fuego del misterio,
ansías el pregón de la trompeta
y ver la última carta
que cierra la partida que jugaste
con alguien que no existe y te hizo el truco
de sacar del sombrero una paloma.

© ValerianoFranco

sábado 20 de junio de 2009

ENCARNACION HUERTA PALACIOS




A Encarnita

ENCARNACION para que pueda el verso
hacerse carne hasta sentirse vida,
llevar gozo al dolor cuando la herida
es luz y noche, nada y universo.

HUERTA para sembrar. Para el perverso
torrente seco en busca de crecida,
siempre a la espera de una amanecida
con buena siega en campo tan adverso.

PALACIOS los que habitas desde ahora
donde ninguna luz ya te es ajena,
pues tienes en tus manos los espacios

de par en par abiertos a la aurora.
Ese campo que ves desde tu almena
es tuyo ENCARNACION HUERTA PALACIOS.
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© Valeriano Franco

viernes 5 de junio de 2009

TIEMPO DE CRIPTOGRAFIA


Entré por la sacristía
al mogollón de la fiesta.
Me aceptaron en la orquesta
por el Don de la abadía.
Cantarás la melodía
que a la corte celestial
toca la banda oficial.
Les canté. Y por buen gregario,
llegué a ser un numerario
destacado en la coral.
Canté de todo y un día
les canté canción protesta.
Diez años. Se te indigesta
toda la criptografía.
El púlpito pretendía
ponerle al viento bozal.
Así que solté el ramal
puse en fecha el calendario,
devolví el devocionario
y me cambié de canal.
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© Valeriano Franco

miércoles 13 de mayo de 2009

RESISTIR


¿Dónde el tiempo
sin murallas ni tormentas?
¿Qué saben ya las torres
de urgir al sol
cosechas tan granadas?
Yo sé que si la luz regresa a la penumbra
y el ruido de la nada
es un espejo sin futuro,
sólo queda esperar a que se rompa.
Pero también sé
que el día va más fuerte
si resiste a la noche que lo empuja
a las tinieblas.
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©Valeriano Franco

LA MEJOR AÑADA



Sarmiento joven de la cepa vieja.
Estepa amarga en el primer camino.
Prodigio del altivo campesino
que maduró al fervor de cada queja.

Tierra fecunda que partió la reja.
Vendimia ardiente de oloroso vino.
Las manos que movieron el molino
para llevar la miel hasta la abeja.

Al otro lado ya del horizonte,
los remos rotos de romper los vientos,
sigues arando surcos de otra vega.

Aquí, con la tormenta en todo el monte,
cuidamos de tus cepas y sarmientos
para llenar de vino tu bodega.

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© Valeriano Franco

lunes 11 de mayo de 2009

VIOLINES DESAFINADOS TOCANDO EL VIOLÓN, A RITMO DE HAIKU, con perdón



La democracia/ sube cagando leches/ montaña abajo.

Ladrillo al dente./ La corrupción se queda /sin pareados.
La faltriquera./ La paloma está herida/ del ala izquierda.
Mantel de lujo./ Los mercaderes venden/ el Mare Nostrum.

¡Ah, el burladero!/ Salen a darse un aire/ las cornamentas.
Sacar de banda./ Por la izquierda lo juegan/ con dos pelotas.
Meterla dentro./ Por la derecha lo hacen/ con vaselina.

Bonete lleno./ En la Bolsa a la venta/ Euros Benditos.
Rico y sin curro./ Con el paro se compra/ la Biblia en verso
Toca a rebato./ Las campanas voltean/ ya sin badajo.

Somos modernos./ La democracia tiene/ por fin bastardos.
Jódete hermano,/ para subir al cielo/ hay que apuntarse.
Todos contentos./ Siempre acaba la fiesta/ matando al toro.

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© Valeriano Franco

jueves 7 de mayo de 2009

UN APRENDIZ DE HORTELANO



Cebollas y coliflor,
pepinos y calabazas,
tomates de varias razas
e hinojo para el olor.
Por si faltaba sabor
le planté también poesía;
-un poco de chulería
de este poeta inexperto-.
Y ahora resulta que el huerto
me da versos cada día.
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© Valeriano Franco

viernes 24 de abril de 2009

GRACIAS, MUJER



Gracias, mujer, por tu amor,
caliente juego, boca, sudor, fuerza y susurro,
donde han sido suspiros
mañanas de mil veces todo un mundo.

Por tu persona, fuego largo,
con tiempo para un día luz,
después miel y armonía,
listo a querer brindar con beso joven
mi caos y tu cielo.

Por tu fiesta conmigo para siempre,
agua feliz amiga todavía,
palabra vida, cuando el miedo,
donde a menudo me habla el viento
sin sonido.

Porque en la noche, duro otoño,
eres mi luna grande en vacaciones,
siempre cita y aventura,
mi suerte imán y territorio.

Porque contigo la ilusión, parada y fuerte,
y mi grito, río libre, música poesía,
también la lluvia fina en los inviernos,
y el vino, pasión loca,
hasta el secreto cansado sin preguntas
del niño fácil, ya valiente,
ahora rico y maduro,
como canción en sueño de verano.

Sin ti, qué torpe nada, rota y triste
de silencio sin espera.

Sin tu voz, qué viaje frío a pie,
destino idiota,
de un loco viernes solitario
al sol que ya se pone tras la tarde.
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© Valeriano Franco

MANANTIAL



Aunque sólo eres un grano,
un día tu sementera
dejará sobre la era
la fatiga del verano.
Si caminas por el llano
a penas sabrás del viento.
La vida es del avariento;
bebe y sáciate del todo,
quien camina de otro modo,
andará siempre sediento.
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© Valeriano Franco

EL JARDÍN



Tiene un pruno y tres rosales.
Cinco lilos, una higuera
y tres hayas arrogantes.
Un tilo que se hace sombra
cuando el sol cruza la calle.
Un negrillo y dos cipreses
sacando filo a sus sables.
Jazmines llenos de nieve
y tres esquinas galantes
donde pícaros tajetes
cogen a zinias del talle
mientras petunias abiertas
a geranios palpitantes
dan celos a las begonias
cada vez que se abre el baile.
También tiene siete hortensias
y la siesta por las tardes.
Pero sólo a mi jardín
llegan bandadas de ángeles
cuando sigo tus pisadas
por la hierba que pisaste.
Allí sólo el arco iris
le da cintura a los árboles,
porque sólo si estás tú
mi jardín corre el aire.
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© Valeriano Franco

jueves 23 de abril de 2009

LA PALABRA



Si tengo la palabra,
tengo la luz
de la flor de la vida,
aunque penumbra
del todo de la nada.
Al nacer,
me traigo la palabra.
Al vivir,
me tomo la palabra
Al morir,
¿cómo me llevo la palabra?
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© Valeriano Franco

lunes 24 de noviembre de 2008

AUSENCIAS


Habían terminado de cenar. Fermín recogía la mesa. Manuela estaba en la cocina.
- Este fin de semana me voy a acercar a Burgos, al cementerio. Qué menos que una vez al año - dijo Fermín.
- De acuerdo. Pero ten cuidado, estos días hay mucho tráfico -comentó Manuela- Se oía el ruido del agua que caía en fregadero.
- Te lo había dicho la semana pasada, ¿no?. Y que conste que me voy solo.

Es domingo. Femín regresó muy tarde, casi a media noche. Cuando entró en casa, abrió sin ruido la puerta, dejó la maleta en el salón y se dirigió al dormitorio. No encendió la luz para no despertar a Manuela. Con la luz de la calle, la habitación estaba en penumbra. Se acercó a su mesilla de noche. Observó que no había nadie en la cama. Salió al pasillo. La llamó en voz alta. Nadie respondió. Encendió todas las luces. La ventana de la terraza del salón estaba abierta y entraba un aire fresco que molestaba.
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© Valeriano Franco

domingo 23 de noviembre de 2008

TIEMPOS DIFÍCILES





Este sábado, de noche, por fin, regresó mi padre. La niebla estaba baja, hacía mucho frío y llovizna. Es pleno invierno. Tres años ha estado fuera. No le había vuelto a ver desde que se lo llevaron. Está envejecido. Casi no le reconozco. Pase lo que pase, después de lo de esta mañana en la escuela, no estoy arrepentido.
.
La historia empezó mucho tiempo atrás, hace más de cuatro años. Entonces yo, aún no tenía once y, excepto el frío y las nevadas, todo cambió en el pueblo al irse Don Esteban y llegar los nuevos maestros, Don Manuel y Doña Paula. Son matrimonio. Mucho más jóvenes. Él, siempre muy tieso, como si desfilara. Un bigote diminuto, muy recortado; con el pelo aplastado, peinado para atrás. Cuando habla, siempre lo hace en voz alta y da la impresión de que te está regañando.
El primer cambio que hacen, es separar a los chicos de las chicas. Luego los cantos marciales por la mañana, antes de la clase: todos, en fila, brazo derecho en alto, bien extendido. Mientras nos hace cantar himnos patrióticos, pasea a lo largo de la fila. Siempre con aquella regla de madera en la mano. Cuando la coge por los dos extremos, la dobla, y si alguno baja el brazo, o no canta, le cae un reglazo en la cabeza, que suena como una bofetada.
- Para que se te despejes –le dice- .
Yo los he probado más una vez. Nunca he sentido fervor por esas canciones. Sus letras siempre me han parecido tonterías que suenan a mentira y engaño.
Con don Esteban, al que en el pueblo apodaban el republicano, las cosas eran totalmente diferentes. Cuatro años estuve con él. Con él empecé. No recuerdo demasiadas cosas con precisión, pero sí algo muy agradable que espero no olvidar nunca: el aire de sus clases y su imagen explicando.
Don Esteban se entendía muy bien con mi padre. Los libros que le prestaba, mi padre los guardaba bajo llave, en el armario del dormitorio.
- Hay que andar con cuidado, vivimos tiempos difíciles –decía-
En cambio, no hacía buenas migas con don Felipe.
- La catequesis, señor cura, debe darse en la iglesia. Como Vd. sabe, ahora la enseñanza es laica. Así que, cada cosa en su sitio.
Aunque mi padre y el cura tenían ideas opuestas, se llevaban bastante bien. Sus discusiones, acaloradas, no pasaban de ahí.
- Vamos a ver, don Felipe, si Dios existiera y fuera así como Vd. dice, infinitamente bueno y justo, este mundo debería ser una maravilla. Pero este mundo, Vd. lo sabe, es una mierda. Yo creo que su Dios es tan desconocido para nosotros como nosotros lo somos para él.
- Antonio, Antonio - voy a tener que rezar mucho por ti para que no te condenes - le decía, reprochándole.
Pero lo peor llegó con la guerra. La guerra lo trastocó todo. Cuando el pueblo cambió de bando, a don Esteban lo destituyen fulminantemente. Luego, las denuncias y las detenciones. A mi padre se lo llevan varios meses después de la llegada de los maestros. Fue al amanecer. Casi de noche. Había nevado. Aquella fue la mayor redada.
Cuatro años. ¡De cuántas cosas me he ido enterando durante todo este tiempo¡. Hasta hace bien poco, para mi era un misterio lo que mi padre podría escuchar por la radio cada noche: primero, con auriculares, por la de galena y luego, con el oído pegado al altavoz, como si temiera algo por escuchar lo que decían, en aquella con ojo mágico, la que, durante todo un año, fue componiendo con las piezas que, sospechosamente para algunos, le traía el cartero cada semana. ¡Ah, y luego las habladurías por lo de la antena de aire tendida por todo el tejado¡.
.
Hoy es lunes. Mi padre ya está levantado cuando salgo para la escuela. Ha nevado por la noche pero, no hace mucho frío. Está despejado. La torre de la iglesia se recorta con perfiles nítidos por encima de las casas. El nido de las cigüeñas está nevado y vacío. Subo por la calleja. Nadie ha pasado aún por allí. En algunos sitios me hundo hasta la rodilla.
Ya no cantamos antes de las clases. Sólo la consignas, escritas en letra gótica, permanecen en la parte de arriba de los encerados y se cambian todos los meses.
Cada banco tiene dos tinteros de loza blanca. Este lunes el frío del fin de semana ha congelado la tinta.
-Toño, tráelos a descongelar -me dice el maestro, señalándome con el dedo-.
La estufa está encima de la tarima, muy cerca de su mesa. De dos en dos los voy colocando al calor, encima de la chapa metálica.
- ¿Qué tal tu padre, Toño? - me pregunta cuando dejo el último par.
- Bien, en casa –respondo- .
- Ya ha vuelto ¿no?.
- Si, llegó el sábado por la noche.
- ¿Sabes que tu padre ha tenido mucha suerte?. Gracias a don Felipe, que ha salido por él, que si no... porque, lo que hacía era muy grave, supongo que ya estarás enterado –me dijo- Lo dijo, muy serio, como amenazando. Noté rabia y desprecio en su palabras, como si él hubiera querido otro final. Me quedé frente a él, firme, mirándole a los ojos. Toda la furia se me subió a la garganta. Lo solté de golpe, como un disparo.
- Vd. es un cabrón hijo de puta. Tiene razón la gente cuando dice que fue Vd. el que lo hizo– Se quedó inmóvil, mirándome pero, no me dijo una palabra.
Después, yo, di media vuelta, me acerqué al banco, cogí mi cartera de tela gris y salí a la calle.
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© Valeriano Franco


AUTORRETRATO



Sin duda he sido un tipo inconsecuente
bastante iconoclasta y caprichoso,
de lo bueno y lo malo temeroso,
por nada lo peor, siempre impaciente.

Pasé por mi pasado indiferente,
vivir lo que es vivir fue doloroso,
por eso, sin rencor, casi es gozoso
estar sin equipaje en el presente.

Con el futuro al borde del abismo,
decidido ya, por fin, echarme al monte
y emprender una nueva cacería.

Si he de quedar en paz conmigo mismo,
voy a intentar llegar al horizonte
detrás del que se esconde la utopía.
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© Valeriano Franco

viernes 14 de noviembre de 2008

PRIMERA ENTRADA

Bienvenidos a mi blog.