Páginas

domingo, 21 de marzo de 2010

DESENCANTO
















De tu calle, tu aroma y tu pisadas.
De tu puerta, el lugar donde bebimos
el seductor perfume de los dioses.
Todos los cielos con los que soñamos.
Los frutos más jugosos de los que comimos

Hoy de aquel huerto sólo quedan
luna entre nubes,
ausencia, soledad y el olvido.
Quimera de las sombras
es hoy el sol de aquellas ilusiones
de las que antaño sedientos estuvimos.
La piedra clave y los sillares
del viento en que volamos, arena y polvo son
por donde voy sin rumbo fugitivo
en busca del misterio que responda
por qué salió la noche a mediodía
por qué dejamos apagar el vino.

Cansado de subir tantas caídas,
si nunca volveré a pisar tu calle,
ni habrá una torre para hacer el nido,
a qué este empeño por beber la savia
que se agotó una tarde, ya hace tiempo,
cuando al miramos no nos conocimos.

14 comentarios:

Emilio dijo...

Tu sabes, Valeriano, que la poesía que se queda en la superficie no me dice nada...así que, a sensu contrario, un poema que dice tantas cosas como el tuyo, que entraña - como los anteriores de este espacio - elementos metafisicos ( y como decía Don Antonio Machado esa es la seña de identidad, cuando se expresan bien, de un escritor) bien, pues, como te decía, me encanta que un poema me haga detenerme, me haga sentir el espacio y el tiempo, que me empuje y me recoja, que me acompañe en mi viaje interior. Te dije que consideraba, al igual que tú, algunos poemas de Cavafis como el summun de la Poesía. Bueno, tu sigue acércandote y verás...
Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

¡Qué preciosidad, Valeriano!... "Este empeño por beber la savia que se agotó una tarde, ya hace tiempo, cuando al mirarnos no nos conocimos"... Como he manifestado en varias ocasiones, mis conocimientos sobre rimas y métricas son limitados. Sin embargo, de sensaciones puedo hablar mucho. Este poema ha hecho que la sangre de mis venas navegara a través del tiempo, parándose en momentos concretos, en los dulces y en los amargos. En definitiva, en todo lo que la vida nos va ofreciendo en el camino.

Me ha encantado, Valeriano. FELICIDADES.

Un beso.

Mila

Rosa dijo...

Que buenas vibraciones me llegan al leer este poema Valeriano. Me parece magnífico ese "cansado de subir tantas caídas". Hace que se me remueva algo en el espacio que tengo alquilado a los recuerdos.

Buen trabajo Valeriano. Un abrazo

Valeriano Franco dijo...

Emilio:
Siempre he navegado en aguas profundas, querido amigo. A veces cuesta llegar a la superficie, si es que no te quedas en el fondo. Pero ése es el riesgo. Siempre he buscado las raíces y a estas alturas, la mayor parte de las veces, al hacer memoria, ando más por la penumbra. Por eso sale lo que sale. Tampoco busco a nadie, Emilio. Quizás sea muy común esto en un sistema que teja tan vacío si vas contra corriente. Mi refugio es escribir aunque sea desde la penumbra. Este poema, que no es un poema de amor sino de desencanto, es la forma de buscar una salida metafísica a las preguntas sin respuesta. Así están las cosas, amigo mío. Por suerte no siempre.
Un abrazo
Valeriano

Valeriano Franco dijo...

Mila: Qué quieres que te diga, amiga mía. Siempre eres tan generosa. Cuando aquello que soñaste feliz, que pensaste que fluía cristalino y luego te diste cuenta que se agotó el manantial, qué doloroso es ¿verdad? A ver si sigo haciendo cosas que te gusten.
Un abrazo.
Valeriano

Valeriano Franco dijo...

Rosa: Las buenas vibraciones siempre son necesarias, querida Rosa. ¿Quién no tiene en el recuerdo un espacio que te remueve de vez en cuando, para bien o para mal? Yo, ya cansado de "subir tantas caídas", pretendo no tenerlo alquilado sino venderlo, porque destruirlo no es posible, para que salga del recuerdo definitivamente.
Un abrazo, amiga
Valeriano

Alejandro dijo...

Querido Valeriano, no necesitas que te diga los sentimientos que me producen tus poemas. Sabes que te seguiré leyendo.

Un abrazo.

Alex

Valeriano Franco dijo...

Alex:
Ya lo sé, querido amigo. Tus comentarios siempre son reconfortantes. Pero también es importante la opinión cuando la flecha no dio en el blanco.
Un abrazo, compañero

Alejandro dijo...

Es que este poema tuyo, querido Valeriano, como todos, también dio en el blanco. Eso es lo importante, pero que yo diga el sentimiento que nació en mi con su lectura, vale poco, porque quizá es esa la flecha que se va de la diana.

Un abrazo.

Alex

Valeriano Franco dijo...

Alex:
El consejo que un profesor mío, que tú conoces, José Luis Sampedro, daba a los escritores y que también dijo el célebre bailarín Nureyev era éste: El que pueda que lo deje, porque no compensa, pero el que pueda que siga. La única razón para escribir es no dejarlo. Como decía Garcilaso, nadie te quitará el doloroso sentir.
Un abrazo.

Mari Carmen Azcona dijo...

”cuando al miramos no nos conocimos.”

Yo creo que un poema no dice nada sino es un espejo en el que refleja el lector.
Tú estás exento de esa opinión, porque aunque es un poema muy personal, es el triste reflejo de muchas relaciones. Relaciones en las que el paso del tiempo es la constatación del desconocimiento a pesar de lo compartido.

Me gusta Valeriano, gracias por compartir tus recuerdos.
Besos y abrazos.

Valeriano Franco dijo...

He querido imaginar lo que “alguien” sentiría en una situación así, aunque un poema, pienso yo, tiene el sello inevitable de lo personal.El subconsciente, amiga, ese disco lleno de tanto material incontrolable o desconocido que aflora cuando menos lo esperas. Lo bonito es que alguien sea partícipe contigo.
Un abrazo
Valeriano

Emilio Porta dijo...

Ay, Valeriano, se te echa de menos...y eso que alguna intervención tuya fuera de tu blog ha provocado una crecida grande de algunos rios...Se que estás con tu libro...pero danos alguna alegría creativa - o alguna reflexión - más de vez en cuando. En tu blog o en el mío. Como cuando se queda con alguien.

Jesús Arroyo dijo...

Hola Valeriano:
Nuevo que es uno y tarde que llega a saludarte.
La poesía es savia. Este poema es savia; recorre y alimenta todo un espíritu lector.
Un abrazo