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viernes, 8 de enero de 2010

CUANDO NO QUEDA NADA QUE PERDER


¿Y qué
si el sol no nace por Oriente?
¿Y qué
si el día es noche hasta la noche?

Para prender de nuevo otro minuto
cuando ya no te queda fuego dentro,
¿qué importa que haya luz si estas a oscuras?

Esa furia sedienta
que temblorosa sale del misterio,
¿qué vale a esas alturas del espanto?

Indómito dolor
haber vivido así cada segundo,
pendiente de la cuerda, en una horca,
sabiendo que allá abajo,
justo al fondo,
no hay firme para el pie
ni brazos que te ablanden la caída.

Para llegar a un mundo sin segundos,
cuando no queda nada que perder,
¿qué importa si la luz cambió de norte?

11 comentarios:

Manuel dijo...

Bienvenido a este año, Valeriano.

me han gustado mucho las imágenes que vuelcas en tu poema, especialmente ese...

"... haber vivido así cada segundo,
pendiente de la cuerda, en una horca,
sabiendo que allá abajo,
justo al fondo,
no hay firme para el pie
ni brazos que te ablanden la caída."

Gracias y enhorabuena

Alejandro dijo...

Amigo Valeriano, me ha gustado tu poema. Su lectura me ha llevado a ese límite entyre el todo y la nada, entre lo que importa y lo que no merece el aprecio de nadie. Como tú dices muy bien, "(...)cuando no queda nada que perder, ¿qué importa si la luz cambió de norte?". Cuando no queda nada que perder, ¿para qué queremos algo?

Un abrazo

Alex

Anónimo dijo...

¿Qué importa que haya luz si estás a oscuras? Realmente para quién se encuentre en un tunel sin salida, debe importarle, más bien poco, la claridad del sol. Este poema me parece profundo, triste y precioso; como un día nublado que amenaza lluvia.

Un beso.

Mila

Antonio dijo...

Enhorabuena por tu bello poema, Valeriano. Es profundo, también tenebroso y crudo, pero de una elegante belleza. Me gusta mucho la primera estrofa y también el fragmento que resalta Alejandro.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Es curioso que un mismo poema, siendo las mismas palabras, los mismos versos, la misma significación, nos toca a cada lector de una manera diferente.

Ése es precisamente el misterio de la poesía.

A mí, rebelde de nacimiento, me conmueven más las preguntas de la primera estrofa, que llevan ya en ellas el alma del poeta y creo que del poema.

Felicidades amigo.
Santiago Solano

Valeriano Franco dijo...

Os doy las gracias y os contesto a todos en conjunto, porque todos vuestros comentarios los percibo en la misma onda:
Un poema, para mí, es como un poliedro de muchas caras. Cada una de ellas refleja luz (da una respuesta) diferente a quien se le enfrenta. Y es así, porque cada espectador tiene su sensibilidad, su experiencia, su formación, su temperamento, y todas las sutilezas que queráis. Por eso una misma frase del poema nos evoca algo diferente a cada uno. Nos ubicamos en una cara distinta del “poliedro”. Ahí está, como dice Santiago, el misterio de la poesía. Hermoso, ¿no?
Un abrazo a todos
Valeriano

Emilio dijo...

Hay poco que añadir a los comentarios, estupendos comentarios, que preceden al mío. Y es que cuando un poema, un escrito, impacta, tanto en forma como en contenido, lo único que queda es inventarse un sombrero ficticio, llevarse la mano al ala, y descubrirse. Es, en mi opinión, subjetiva como todo, un extraordinario poema. Se nota el cuidado, el mimo con que lo has tratado. Está pulido en cada verso...y dice tantas cosas. Ya sabes, directo al fondo, a la contemplación del espacio vacio que hay que llenar. Con poemas como éste se llena, Valeriano, se llena. Porque nos empuja sin paliativos a seguir andando.
Mi más sincera admiración por esta entrada. Y todo mi afecto.

Port

Valeriano Franco dijo...

Querido Emilio: Me dejas sin palabras. Espero que no te las lleves todas para poder seguir creando más poemas.
Un abrazo
Gracias
Valeriano

Rosa dijo...

Me gusta mucho el poema Valeriano. El ritmo me ha ido acariciando al leerlo...
"Sabiendo que allá abajo, justo al fondo, no hay firme para el pié..." Me encanta.

Un abrazo amigo

Mari Carmen Azcona dijo...

Has conseguido, con este poema, dotar con un halo de belleza a la desesperanza.
Si hace días me pareció un magnífico poema, hoy tras lo ocurrido en Haití, lo siento más mío ¿Cuántas almas no estarán sintiendo, en estos momentos, tus palabras?

Un abrazo.

Valeriano Franco dijo...

Queridas Rosa y Mari Carmen:
Gracias por vuestros comentarios. Efectivamente, no había ocurrido lo de Haití cuando escribí este poema. Yo me refería a otra desesperanza menos trágica, pero todo poema, una vez que lo has "soltado", deja de ser tuyo. Esa es su grandeza.
Un abrazo
Valeriano