Páginas

martes, 19 de octubre de 2010

A DESTIEMPO























Fue soñador altivo de querencias
y hoy músculo en reposo estremecido.
Con planes sin vencer, lejos del lago
donde su barca naufragó sin rumbo,
marcha, a destiempo, en busca de un camino
donde aún el empedrado esté caliente. 

Quien codició fugaces ambiciones 
por atajos de auroras donde ardía
la savia que fue abrigo del deseo,
la que sólo es memoria de impotencia,
hoy reclama aquel grito para el monte
que entregó tanto afán a tantos valles.

Si envuelto en torbellinos habitados
debatió, hasta el derroche, la tormenta,
donde guardaba el vértigo la gloria,
para alcanzar la lumbre del enigma,
no va a quedarse quieto entre los juncos,
porque la urgencia suba por el margen.

Siente que queda aún fuego en la ceniza,  
también que no se agitan tempestades
del mar embravecido y sin refugio,
que las campanas tocan a silencio 
cuando la soledad hiere la lumbre,
y el horizonte empuja hacia la sombra.

Pero si al sol le queda el rayo verde,
si aún gritan los racimos que maduran
gota a gota en el páramo tardío, 
aunque la fuente brote de la arena,
¿por qué impedir al agua del desierto
que riegue las palmeras del oasis?



12 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Me encanta, Valeriano! Veo que tanto tiempo de silencio ha dado buen fruto. FELICIDADES.

Un abrazo.

Mila

Enrique Gracia Trinidad (EGT) dijo...

Bien venido de nuevo a la actividad bloguera y amistosa.
Un abrazo y gracias por escribir.

Manuel dijo...

Bienvenido, Valeriano. Espero que sigas cerca y escribiendo cosas como esta, que dejan los ojos muy abiertos y me hacen releerte en un afan de que tus versos no se vayan.

Un abrazo.

Emilio Porta dijo...

"...cuando la soledad hiere la lumbre, y el horizonte empuja hacia la sombra"

Palabras mayores, Valeriano. Regresar desde la luz es más dificil que desde la oscuridad y, estoy seguro, que este tiempo de ausencia, a pesar de algún problema que intuyo, te ha fortalecido. A todo escritor le favorece encontrar tiempo para pensar y pulir su mirada. Yo estoy seguro que este poema - de tanta enjundia y oficio - no es más que una muestra de todo ese magnífico libro cuyas páginas pronto verán la luz. Y que, seguramente, no incluirá - o sí - esta entrada. En cualquier caso tu "oficio de poeta, de escritor" se consolida con tan buen hacer.
Bienvenido a tu propia casa. La hemos ido guardando con ladrillos rojos de fuerza y pasión por las letras...y con las ramas verdes de la esperanza colectiva.
No te alejes tanto de nuevo, ¿eh?.
Un fuerte abrazo.

Mari Carmen Azcona dijo...

Cuánto echaba de menos estos versos de gestos cuidados, de perfecta hechura e impecables.

Me gusta el rayo verde del sol y esos planes sin vencer...me gusta que hayas vuelto a tiempo.

Bienvenido, nos hacías falta.

Besos y abrazos.

Valeriano dijo...

Gracias Mila. Se hace lo que se puede, pero cuando "las musas" están enfadadas…. Y este verano, por algún motivo, estaban enfurruñadas con frecuencia.
Un abrazo
Valeriano

Valeriano dijo...

Querido maestro Enrique:
Bien hallado en la actividad bloguera. Seguiré dando la lata.
Continuo escribiendo porque, como sabes, me va en ello tanto...
!Ah¡ Y a ver cuándo tenemos tu premio en las manos.
Un abrazo
Valeriano

Valeriano dijo...

Manuel, compañero:
También, bien hallado. Yo sí que tengo los ojos abiertos a tus versos, que leo aunque no haga comentario. Gracias por lo que dices de los míos.
Un abrazo cordial
Valeriano

Valeriano dijo...

Amigo Emilio:
Siempre sabes decir lo que uno espera. No sé cómo te las arreglas. Y como estoy a punto de iniciar un curso/taller que, no tiene nada que ver con la poesía (¿o sí?), algún día te contaré lo que aprehenda de otras luces tan profundas como las poéticas que me van a sacar de algún que otro mar profundo donde a veces me sumerjo. Porque la luz, querido amigo, a veces cuesta verla cuando en la gruta estás de espaldas y sólo percibes los oscuros reflejos de las sombras. Pero siempre, al final, tiene que imponerse el sol de medio día si el esfuerzo se mantiene. Lo que pasa es que también, a veces, durante algún tiempo, te obcecas en poner en el frontispicio aquellos versos que dicen:
Cien años lleva en la fuente
corre que te corre el agua,
pero la piedra es tan piedra
que apenas si está mellada.

Así que, a mellar la piedra, a hacerle un gran agujero y a dejar que se cuele por él toda el agua que necesitan los anhelantes páramos desiertos.
Un abrazo fuerte, amigo Emilio
Valeriano

La Solateras dijo...

Hola Valeriano, gracias por visitar mi blog, porque tu visita me ha traído hasta aquí para descubrir tus hermosos versos; transmiten una sensación positiva y ensanchan el corazón.

Te seguiré leyendo.

Un abrazo

Cris Gª. Barreto dijo...

Mi querido amigo:

Este poema, son palabras mayores, me has recordado, sin ánimo de comparar, a Ángel González.
No voy a destacar ningún verso, todos conforman una pieza impecable.
Enhorabuena poeta.
Grato e inmenso descubrimiento leerte.

Besos mil de tu amiga y admiradora,
Cris.

Rosa dijo...

Algo tarde, pero siempre con el mismo cariño, te doy la bienvenida de nuevo a nuestro espacio: ese que se alimenta de poder leer cosas tan distintas y a la vez tan cercanas para todos como la que nos traes ahora y que echábamos de menos.

Un beso y de nuevo ¡bienvenido!